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El buen trato no puede descansar exclusivamente en la voluntad individual. Las organizaciones también pueden facilitar una convivencia saludable mediante:

Comunicación clara

                    Información oportuna y canales definidos.

Acuerdos

                    Expectativas claras sobre cómo trabajamos.

Espacios de conversación

                    Posibilidad de plantear dificultades antes de que se conviertan en problemas mayores.

Reconocimiento

                    Visibilizar aportes y buenas prácticas.

Liderazgo

                    Jefaturas que modelan las conductas esperadas.

Prevención

                    Intervenir tempranamente frente a situaciones que deterioran la convivencia.