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No necesitamos esperar un gran conflicto para preocuparnos por la convivencia laboral. La convivencia se construye mucho antes:

  • en cómo saludamos,
  • en cómo escuchamos,
  • en cómo corregimos,
  • en cómo reaccionamos frente a los errores,
  • en cómo expresamos nuestras diferencias,
  • en cómo reconocemos a otros,
  • y también en cómo asumimos nuestros propios errores.

No podemos controlar completamente la conducta de los demás, pero sí podemos hacernos responsables de la nuestra.

Transformar un equipo no comienza intentando cambiar a los demás. Comienza revisando qué estamos aportando nosotros a la relación.

Para cerrar este módulo, previo a la evaluación final, piensa en lo siguiente: 

A partir de este módulo, quiero contribuir a mi equipo siendo una persona que…

En base a esto, ¿qué conducta concreta te comprometes a practicar durante los siguientes días?, ¿Qué podría cambiar en la convivencia del equipo si cada persona se hiciera responsable de su propia conducta?